El potencial tecnológico europeo, el reto del mercado único de la Unión Europea
Tengo un amigo que no entiende por qué Estados Unidos tiene el liderazgo tecnológico y no Europa.
Este verano me preguntaba cómo puede ser que al otro lado del Atlántico existan las empresas digitales más importantes del mundo y que en Europa no tengamos este liderazgo tecnológico.
Esta cuestión me hizo reflexionar: ¿por qué durante años Europa ha sido líder mundial del automóvil y hoy no lo es en inteligencia artificial? ¿Por qué OpenAI (la empresa detrás de la revolución de ChatGPT) fue fundada en San Francisco y no en Barcelona? ¿Por qué cuando queremos hacer un análisis debemos usar soluciones como Excel (Microsoft) o Google Sheets (Alphabet) y no una opción europea?
Hace unos días leí un artículo en el diario Le Monde que me permitió encontrar respuestas a algunas de estas preguntas.
La causa de que Europa no sea un líder tecnológico mundial no es la falta de inversión, sino el hecho de no haber finalizado la implementación del mercado único europeo.
En el artículo “Si Europa quiere existir como potencia tecnológica, es necesario implementar un mercado único radical”, publicado en el diario Le Monde, el Premio Nobel de Economía de 2014, Jean Tirole, expone que el déficit tecnológico europeo se debe a la no implantación de un mercado único.Por ejemplo, el gobierno francés prioriza en Francia el desarrollo de la start-up de inteligencia artificial Mistral AI en detrimento, por ejemplo, de la empresa emergente alemana Black Forest Labs.
Jean Tirole defiende que esta lógica de priorizar los mercados nacionales es incompatible con las dimensiones de los mercados tecnológicos de superpotencias como Estados Unidos o China. Hoy, si una start-up francesa quiere entrar en el mercado español, tiene la barrera de tener que implementar la normativa y la fiscalidad españolas. En Estados Unidos no es así. Al otro lado del Atlántico se tiene acceso directo a un mercado de 330 millones de personas. En Europa, para cada uno de los 27 Estados miembros existe una normativa, una fiscalidad y un mercado público diferente.
Esta realidad hace que, para los inversores en empresas tecnológicas, el mercado estadounidense sea más atractivo que el mercado europeo. Una start-up fundada en Estados Unidos tiene acceso a un mercado directo más grande que en el Viejo Continente. Para los inversores, el acceso a un mercado mayor es sinónimo de una posible rentabilidad más elevada. Si un emprendedor crea una start-up en Estados Unidos, tiene acceso directo a un mercado de 330 millones de personas. Si la crea en Francia, el mercado se reduce a 68 millones.
El mercado único europeo no está consolidado. En los 27 Estados miembros de la Unión Europea existen 27 normativas, fiscalidades y mercados públicos diferentes.
El Premio Nobel de Economía se pregunta por qué no se finaliza la implementación del mercado único europeo. ¿Por qué una futura start-up fundada en Berlín no puede tener acceso directo a la zona comercial de la Unión Europea con un mercado de 450 millones de personas?
El economista francés afirma que si Europa quiere existir como una potencia tecnológica mundial, debe tener la iniciativa de finalizar algo que lleva veinte años posponiendo: implementar un mercado único europeo real, radical y operativo.
Quizá este artículo no responde totalmente a la pregunta que me hizo mi amigo.
Lo que está claro es que la consolidación del sector tecnológico europeo no pasa únicamente por aumentar la inversión, sino por implementar un mercado único real, radical y operativo.

