Mejorar la técnica, mejorar la tecnología

Mejorar la técnica, mejorar la tecnología
Finlandia Hall, fotografía de Thermos, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY 2.5: https://creativecommons.org/licenses/by/2.5/ (Imagen no modificada)

Este artículo ha sido escrito por Ramon Ripoll Masferrer

Ramon Ripoll Masferrer es arquitecto y doctor por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC)

La diferenciación entre técnica y tecnología permite interpretaciones interesantes. Sobre todo si entendemos la técnica como el conjunto de medios para transformar materialmente el mundo. Y la tecnología como la técnica que tiene también objetivos culturales. Por tanto, la tecnología posee la intención del bienestar físico visible, propia de la técnica, pero también tiene una intencionalidad anímica invisible. Entonces la técnica es pragmática (1) y la tecnología es pragmática y humanista (2).Si aceptamos esta diferenciación comprobaremos que el progreso técnico se mide sobre todo por parámetros científicos, productivos y económicos, y su objetivo es fundamentalmente el bienestar físico. Mientras que el progreso tecnológico tiene los mismos objetivos que la técnica, pero hay que añadir los parámetros culturales, lingüísticos y emocionales, y su objetivo es fundamentalmente el bienestar físico y psíquico.Lo más sorprendente de esta diferenciación es que a lo largo de la historia de la humanidad siempre han convivido en equilibrio la técnica y la cultura. Una estabilidad y armonía que ha perdurado hasta el periodo industrial. Y es sobre todo a medida que avanza el siglo XX cuando el ámbito del tecnicismo, por decirlo coloquialmente, sufre un progreso exponencial hasta nuestros días, mientras que el ámbito culturalista ha quedado rezagado y apenas ha evolucionado. Esto ha producido una fuerte fisura, ruptura y separación entre la ciencia y la cultura.Esto ha hecho que en la actualidad el ser humano tenga a su alcance todo tipo de herramientas, productos y medios técnicos para actuar, transformar y mejorar el bienestar de su mundo exterior, pero al mismo tiempo tenga muy pocas herramientas y medios tecnológicos para su maduración personal, emocional y para el bienestar de su mundo interior o afectivo.Una diferenciación importante que nos permite concretar el objetivo de este artículo: denunciar el desequilibrio entre técnica y tecnología.

Mejorar la técnica

Tiene mucho interés esta primera parte de pedir más técnica con la finalidad de poner el progreso material al alcance de todos. Por tanto, el gran objetivo de la técnica debería ser potenciar la igualdad de oportunidades para todos los seres humanos. Entonces, la democratización de la técnica es el gran aval actual que justifica el progreso material. Un progreso que debería permitir el acceso al mayor número de individuos al conocimiento, a los servicios y al ascenso social.Una técnica accesible para todos, para todas las familias, colectividades y naciones sin distinción, con el fin de mejorar la calidad de vida y la autonomía personal, y sobre todo hacerla accesible a los individuos más desatendidos. Esto significa romper los monopolios de las grandes empresas que regulan, comercializan y especulan con el progreso técnico, y convierten productos altamente tecnificados de primera necesidad en productos accesibles solo a los sectores de rentas más altas.Es evidente que estas grandes concentraciones de poder se mueven únicamente por intereses económicos y nunca por intereses sociales.

Son precisamente estas situaciones de totalitarismo técnico las que habría que evitar, combatir y denunciar. Como por ejemplo el caso de la competencia desleal de productos altamente tecnificados e indispensables. En este sentido, es muy conocido el caso de NVIDIA, que en los últimos meses ha consolidado su dominio tecnológico mediante un ecosistema de software que crea dependencia y dificulta que investigadores y empresas migren a otras alternativas. Esta estrategia de lock-in le otorga un fuerte poder de fijación de precios, con GPUs de inteligencia artificial como la H100 que pueden superar los 30.000 y 40.000 dólares por unidad. Esto ha potenciado de forma desleal su liderazgo en aceleradores de IA, con cuotas de mercado muy elevadas, reduciendo así la competencia comercial. Además, los márgenes de beneficio excepcionalmente altos reflejan esta posición dominante.En este sentido, sería necesaria una mayor regulación internacional que analizara, ilegalizara y penalizara este tipo de prácticas que limitan la libre competencia y encarecen productos eminentemente técnicos, y que por tanto van en contra de la democratización del progreso.

Por suerte, hay vida al margen de las multinacionales más tecnificadas. Especialmente las aportaciones de técnica puntera entre los más jóvenes y las pequeñas empresas de nueva creación que, para sorpresa de todos, a menudo realizan aportaciones extraordinarias. Son ejemplos recientes de I+D, aparentemente de poca importancia, pero que han logrado resultados clave para el progreso.Se trata de personas proactivas, viveros de talento anónimo o pequeñas start-ups de última generación que abarcan todos los campos de la técnica, desde ámbitos teóricos y sensibles como la inteligencia artificial hasta ámbitos más prácticos y necesarios como las baterías de almacenamiento eléctrico.Un buen ejemplo del primer caso es el joven ingeniero chino de cuarenta y un años, fundador de DeepSeek en 2023, que con 160 trabajadores ha sorprendido con nuevas propuestas de IA generativa de código abierto. En el segundo caso encontramos al ingeniero finlandés Marko Lehtimäki, fundador de Donut Lab en 2024, que con 100 trabajadores ha presentado de forma inesperada una batería de estado sólido con una densidad energética muy superior, carga más rápida y mayor durabilidad que las baterías de ion-litio actuales, casi duplicando su densidad energética.

Estos ejemplos de personas y empresas jóvenes, capaces de realizar aportaciones de gran importancia casi desde la nada, con propuestas altamente competitivas, abiertas y de gran valor añadido, muestran que romper los grandes monopolios unificados y potenciar la diversidad puede ser fundamental para el progreso técnico futuro y para afrontar los grandes retos sociales y económicos.En este sentido, los estados hacen bien en impulsar una innovación abierta, rigurosa y diversificada, con criterios igualitarios, realistas y prácticos, orientados a la resolución de problemas concretos, evitando inversiones puramente especulativas.Es necesario apoyar aún más el emprendimiento, la iniciativa y el ingenio técnico en todos los ámbitos sociales: escolar, universitario y especialmente profesional, donde el método y el rigor técnico deben ir acompañados de innovación y creatividad.

Mejorar la tecnología

Todo lo dicho hasta ahora es relevante, pero aún más importante es mezclar la técnica con el humanismo. Esta combinación es la gran asignatura pendiente. Es decir, necesitamos potenciar la tecnología impulsando al mismo tiempo la cultura aplicada a la técnica, haciendo posible el encuentro entre dos ámbitos hoy desgraciadamente antagónicos.Si en el apartado anterior es fácil entender la necesidad de preservar la técnica del control exclusivo de los grandes monopolios empresariales, en este segundo apartado debemos entender aún más la necesidad de preservarla de la exclusividad del progreso por el progreso y de la técnica por la técnica, masificada y puramente materialista.Se trata de la técnica como simple valor del funcionalismo material del consumo por el consumo, propio del capitalismo más duro, cuyo objetivo es promover el consumismo desenfrenado de productos altamente tecnificados como simple negocio. Esto no solo perjudica la democratización de la técnica, sino también su profunda humanización, impidiendo que esté al servicio de la dignidad humana, la libertad humanizada y el pensamiento crítico. En consecuencia, dificulta el desarrollo integral de la persona.Hay que evitar la técnica como medio alienador del ser humano.

Por suerte, existen muchas situaciones positivas de humanismo tecnológico en múltiples ámbitos y disciplinas, especialmente en la arquitectura. En este campo se han producido diseños muy elocuentes, cuyo objetivo es humanizar el espacio tecnificado integrando funcionalismo y bienestar humano. Se priorizan la luz natural, la escala humana y la relación con la naturaleza.Este es el caso de Alvar Aalto, arquitecto finlandés del siglo XX, fundamental por haber iniciado un nuevo camino en la arquitectura orgánica y por haber humanizado la arquitectura combinando funcionalismo, formas orgánicas, nuevas técnicas y materiales naturales. Innovó técnicamente el uso de madera laminada curvada al vapor, que permitía formas orgánicas más libres y, al mismo tiempo, una producción industrial mecanizada. También adaptó estructuras y materiales al clima nórdico, respondiendo no solo a funciones materiales, sino también a necesidades, emociones y sentimientos profundamente humanos (4).

Estudiar la técnica desde una perspectiva humanista es cada vez más difícil, pero también cada vez más necesario. Es difícil porque hay que humanizar el huracán actual de la evolución técnica desenfrenada, y es necesario para evitar que la técnica tecnifique o silencie las emociones y sentimientos humanos más profundos.Volver a armonizar ciencia y cultura implica encontrar soluciones para que la técnica preste un servicio más integral, completo y antropomórfico, convirtiéndose así en tecnología: una tecnología antropomórfica al servicio del ser humano, de sus necesidades y de sus valores más profundos, diseñada para mejorar la vida humana y nunca para sustituirla o dominarla.

Ojalá dentro de unos años podamos sentirnos orgullosos de una técnica que no solo sea socialmente democratizadora, promotora de los derechos humanos y de la igualdad de oportunidades, sino que al mismo tiempo se convierta en verdadera tecnología, capaz de amar al ser humano tal como los seres humanos necesitamos ser amados.


(1) Richard McKay Rorty, filósofo estadounidense del siglo XX, vinculado al pragmatismo y al pensamiento posmoderno, no cree en la verdad absoluta, sino simplemente en la convivencia y el progreso democrático: "El pragmatista defiende la supervivencia de una cultura sin Filosofía, sin intentar segregar las verdades contingentes y convencionales de las verdades que van más allá." (RORTY, Richard (1982). Consecuencias del pragmatismo. Madrid: Editorial Tecnos, p. 51)

(2) Erwin Schrödinger, Premio Nobel de Física de 1933, clave en el desarrollo de la mecánica cuántica con su famosa ecuación de onda, ya advertía en su momento: "Dudo que la felicidad de la humanidad haya aumentado gracias a los progresos técnicos e industriales que ha aportado el rápido crecimiento de la ciencia natural." (SCHRÖDINGER, Erwin (1998): Ciencia y humanismo. Tusquets Editores, p. 13)

(3) Francisco Rico, catedrático de Literaturas Hispánicas Medievales de la Universidad Autónoma de Barcelona, define el humanismo como amor al ser humano y defiende las artes y ciencias humanizadas: "El fundamento de toda cultura debería buscarse en las artes del lenguaje. La antigüedad fue un sueño, ya que los medios nunca lograron alcanzar el fin." (RICO, Francisco (2002): La Mano. El sueño del humanismo. De Petrarca a Erasmo. Destino, Barcelona, p. 19)

(4) Alvar Aalto, arquitecto finlandés del siglo XX, de gran importancia por humanizar la arquitectura combinando funcionalismo, formas orgánicas, materiales naturales y atención al bienestar de las personas: "La arquitectura no es una ciencia. La arquitectura es el gran proceso sintético de combinación de miles de funciones humanas definidas. El fin de la arquitectura consiste en armonizar el mundo material con la vida humana." (AALTO, Alvar (1977): La humanización de la arquitectura. Tusquets Editores, Barcelona, p. 29)

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